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RELACIONES TORMENTOSAS

El que me conoce sabe que pertenezco a los servicios administrativos de la Gremial del Taxi de Granada, concretamente llevo sobre “mis espaldas” el asesoramiento fiscal y laboral de los asociados y sus conductores asalariados, esta tarea, la cual intento realizar con el máximo entusiasmo e interés posible, me  proporciona la satisfacción personal de tener una relación especial con el taxista.  

Este vinculo, la mayoría de las veces transciende lo meramente profesional y los compañeros me consultan cuestiones de su vida privada, y encuentran en mi persona alguien que escuche sus ilusiones, anhelos y desventuras.  Esta simbiosis que tengo con los taxistas me aporta igualmente una satisfacción interior al sentirme útil y a veces me sonrojo de la confianza que algunos depositan en mi. 

Este nexo extraordinario hace que en algunas ocasiones conozca a las señoras de los compañeros y algún que otro familiar, y a veces he entablado conexión con (trago saliva) algún que otro niño pequeño, hijos del cuerpo como yo,  personajes estos cuyo trato ha sido en numerosas ocasiones excelente y en otras ha supuesto un pequeño caos como en los casos siguientes que voy a relatarles: 

Tendría unos cinco o seis años, acudió con su padre a mi oficina, sentándose con aire señorial enfrente mía, no paraba de mirarme con unos grandes ojos amparados por unas gafas redondas, parecía a John Lennon en pequeño, no me hubiera extrañado si en cualquier momento hubiera iniciado un “Help, I need somebody”. 

No son muchos los niños que vienen a la Gremial, pero tengo la costumbre de tener siempre caramelos, pequeños regalos para cuando acude alguno, ese día se me habían acabado las chuches y en estos casos recurro al socorrido papel en blanco y les digo: “píntame el taxi de papa”, entregándoles bolígrafo, lápiz y rotuladores de colores. 

Mientras su padre y yo nos dedicamos a nuestros menesteres, no recordando por que causa abandonamos mi despacho para realizar una gestión. Al volver al cabo de un rato nos encontramos al niño hecho un “chucky”, los pelos para arriba, la cara pintada como indio navajo y lo peor, la camiseta se la había pintarrajeado como grafitero encorajado y ebrio después de una multa del Ayuntamiento.

El padre le regaño de inmediato, yo mantenía silencio como en éxtasis al ver al niño convertido en un rebelde sin causa, un trasgresor de normas, un abanderado de la libertad de expresión, de pintar donde le viniera en gana. 

A continuación se producen los hechos desgraciados que no olvida mi memoria, teniendo este episodio en los pocos reductos que nunca se borran, el niño con mirada inquisidora me dijo: “La culpa es tuya por haberme dado los rotuladores, si no me los hubieras dado nada de esto hubiera pasado”, en ese momento me invadió una culpabilidad que no ha curado el tiempo, como indica el hecho de que la primera historia que cuento como oficinista sea esta, a Dios le pido que su padre no me lo traiga mas, no soportaría el aciago peso de ver nuevamente sus ojos tenebrosos……………… 

Aun recuerdo otra ocasión más en la que me apretó las tuercas otro niño, me produce escalofríos el recordarlo, pero seré fuerte y les contare como, después de hacerme el simpático y darle un caramelo, empezó a chuparlo con ansias, parecía que lo iba a triturar con los dientes en cualquier momento y se lo iba a tragar sin derretirlo, que ansiedad más impactante señores. 

Al cabo de un rato el niño se queda inmóvil, parece no respirar, al poco empieza a mover las aletas de la nariz nerviosamente, a continuación me mira con mala uva y dice: “Vaya caramelo de mierda que me has dado, sabe a huevos podrios”, una vez más fui víctima inocente de otro niño, juraría que era un Pictolin de menta, no un caramelo de tortilla revenía. 

Me vienen a la cabeza nuevos episodios, pero no tengo fuerzas para relatarlos, me tiembla el pulso, me estoy estresando al recordar las tremendas injusticias sufridas por estos pequeñuelos, para que vean lo que sufro como “taxista de oficina” señores.

Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.

 

 
 


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