Viaje al polo norte
¿Saben cuando un taxista está feliz de verdad?,
lógicamente cuando ha cambiado de coche, después
del nerviosismo inicial de la compra, la
matriculación y el primer contacto con las
excelencias de la maquina, están más contentos
que “una muchacha con las bragas nuevas”
(expresión perteneciente al argot taxista).
Nada más y nada menos que nuestro compañero
había adquirido un vehículo híbrido. Todos los
días tenía una experiencia electrizante, todo
era felicidad y asombro ante las maravillosas
condiciones del mismo, “Es increíble que el
bicho ande con electricidad”, comentaba en las
paradas sacando pecho como un General exhibiendo
la Laureada de San Fernando.
Un cliente le requirió para que le llevara a
Motril desde la estación de autobuses, estábamos
en el mes de diciembre, el frio apretaba, era de
noche y llovía mucho, el taxista activó de
inmediato la calefacción, y por supuesto, desde
el primer minuto estuvo relatándole al cliente
las características únicas, perfectas, del
vehículo recién adquirido, al pasar a la altura
de Dúrcal el sufrido cliente ya tenía el
doctorado en el curso “Vehículos Híbridos,
características y ecología”.
Al cabo de un rato el cliente empieza a tener un
poco de frio, haciéndoselo saber a nuestro
compañero, este pone la mano en las toberas y
comprueba con extrañeza que la corriente de aire
esta fresquita, empieza a tocar disimuladamente
todos los botones habidos y por haber, incluidos
los de la pantalla táctil, y es incapaz de hacer
que salga el dichoso aire caliente. Lo único que
podía conseguir es apagar el aire acondicionado,
pero si hacia eso los cristales se empañaban de
una forma totalmente endiablada, tampoco podía
bajar las ventanas porque llovía a mares. No le
quedó más remedio que continuar el servicio con
el aire acondicionado a tope, total, solo eran
70 kilómetros.
El cliente vuelve a insistir que hace bastante
frio en el coche, el taxista después de haberle
explicado todos las maravillas del hibrido no
daba su brazo a torcer: “Mire es que este coche
le da un tratamiento especial al aire caliente,
por un momento te da la sensación de parecer
frio, pero no se preocupe que voy a parar un
momento y le voy a prestar un chaquetón que
tengo en el maletero”.
Al llegar a Motril, la escena no podía ser mas
cómica, el taxista tiritando de frio y el
cliente envuelto en un chaquetón, la capucha
puesta, solo se le veían los ojos, las manos en
el bolsillo atrincheradas, parecía un habitante
del Polo Norte y de vez en cuando mascullaba
algo como: “Maldita tecnología de mierda…..”
Al final nuestro hombre no le quedó más remedio
que reconocer que no sabía conectar la
calefacción, le pidió disculpas al cliente, el
cual se tomó el caso con buen humor: “Menos mal
que no íbamos a Barcelona que si no me quedo
hecho un témpano por el camino”.
Antes de continuar el camino de regreso a
Granada, nuestro taxista se leyó las
instrucciones del coche como si le fuese la vida
en ello, hasta que consiguió averiguar cómo
poner la calefacción, aunque fue demasiado tarde
por que pilló un “trancazo” impresionante, no
pudiendo “disfrutar” de su amado coche durante
una semana, ya termino que me está dando frio…
Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.