Padre Nuestro que estas en los cielos...
Otra curiosa historia que ronda por los
mentideros de nuestro mundo del taxi, fue
cuando, una de tantas veces, el Gremio se
manifestó en reivindicación de sus derechos,
iniciando una marcha a pie por el centro de la
ciudad.
Imagínense la tropa de taxistas invadiendo los
carriles centrales de la Avda de la
Constitución, todos a buen ritmo, unos dando
voces, otros contando chistes, algunos
arreglando el mundo con sus teorías, otros
tocando el tambor, en definitiva un conglomerado
de taxistas cual hordas bárbaras de Gengis
Khan.
Al llegar a la altura de la iglesia del Corazón
de Jesús, en la Gran Vía, un compañero,
considerando la situación tan delicada que
estaba inmerso nuestro sector, paro de improviso
a la tropa, dando grandes voces pidiendo
silencio. A continuación solicito a los
compañeros que se pidiera la intervención divina
para solucionar los problemas del gremio,
instando a todos a rezar conjuntamente con él un
padre nuestro.
Después de la reticencia inicial de algunos, se
decidió acceder a tal petición y se dispusieron
a rezar bajo la batuta del compañero beato, es
momento de detener el relato y volver a
imaginarnos la escena, en plena Gran Vía,
doscientos taxistas en silencio dispuestos a
realizar un cántico religioso, algunos de ellos
cuentan que se arrodillaron para tal acto
solemne.
Nuestro compañero inicia el padre nuestro con la
firme voz de aquel que esta en la creencia de
hacer algo maravilloso, pero cuando estaba a la
mitad del padre nuestro y los compañeros estaban
mas entusiasmados, se observa como se queda
parado mirando hacia el cielo pidiendo clemencia
a su mala memoria, SE LE HABÍA OLVIDADO EL RESTO
DEL REZO…
Señores, que alboroto se lío, que cachondeo tan
tremendo, ya podemos decir que tenemos un beato
que ni siquiera se sabia el padre nuestro.
Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.