La
chistera
Años 70, Camino de Ronda, cuando un compañero se
encontraba en la Parada de la antigua Estación
de Autobuses, solicitó sus servicios una
simpática abuela, la cual le pidió que la
trasladara al Hospital Clínico.
Al situarse en los asientos traseros, el taxista
observa como llevaba un ramo de flores y una
caja de galletas bastante grande, durante el
camino le contó que iba a dar las gracias a un
famoso medico Granadino por su buen hacer con
una operación que le había realizado a su
marido.
Al llegar al destino, la mujer abonó su carrera
bajándose del vehículo, en la misma puerta del
Hospital solicita sus servicios una joven
embarazada, “Que curiosidad, esta es la Ley de
la Vida, acabo de dejar una señora en las
postrimerías de su existencia y esta guapa joven
lleva dentro un futuro ser a punto de nacer”,
pensó el taxista para sus adentros.
Al cabo de un rato la embarazada le dice: “Oiga,
aquí hay una caja de galletas”, el taxista
recordó de inmediato que las había depositado la
señora del servicio anterior: “Pues van a ser de
la abuelita que se ha bajado delante de usted,
se las llevaba a un médico, que fatalidad”, nada
mas decir estas palabras la caja de galletas se
agita sola, por arte de magia salta de su
interior un conejo tremendo, la embarazada
empieza a gritar totalmente fuera de sí, el
taxista tiene que sujetar el volante de la
impresión recibida.
Nuestro compañero tuvo que parar de inmediato y
con suma pericia logró capturar al conejo e
introducirlo otra vez en la caja, pero lo peor
fue que la embarazada le solicito que la llevara
de regreso al Hospital Clínico ya que tenía
contracciones debido al sobresalto.
Al entrar en el Hospital para acompañarla,
reconoció a la abuela, devolviéndole su conejo,
solicitándole que la próxima vez que vaya a
regalar un conejo lo traiga ya hecho filetes.
Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.