Hipo
Es que los taxistas servimos para muchas cosas,
y realizamos una buena labor social, como queda
demostrado en los siguientes casos en los que
solucionamos el molesto hipo de nuestros
clientes:
Una clienta le pregunto a un compañero como se
quitaba el hipo, ya que iba todo el camino con
esta molestia y no se le quitaba, nuestro
compañero le indico que la mejor manera es
aguantar la respiración al máximo, todo lo que
se pueda. La mujer se apresuró a cumplir con las
instrucciones del taxista y tomo aire, poniendo
cara de pez globo bajo la atenta mirada de su
marido, al cabo de un rato cuando empezó a
ponerse morada, el marido tuvo que darle una
colleja en la cabeza y decirle: “respira, que te
ahogas”, es que a veces el cumplimiento por
parte de la clientela de nuestras
recomendaciones es ejemplar.
Otro caso, mas grave ya que la clienta tenia un
hipo espantoso, parecía que se le salía el
pecho, fue solucionado por un compañero con
pericia y habilidad, ya que cuando bajaban por
una cuesta del Albaycín,
el taxista empezó a gritar: “Ahhhhh, me he
quedado sin frenos y nos estrellamos”, la mujer
le cambio los colores de la cara, agarrándose
fuertemente al asiento delantero, con los ojos
desencajados. A continuación nuestro compañero
le preguntó por el hipo, y la señora observó que
se le había quitado por completo, agradeciéndole
al taxista su colaboración entre grandes
carcajadas.
En otras ocasiones, cuando el hipo afecta a
niños, la mejor técnica es aprovechar un
semáforo, volver la cabeza y poner una cara de
pocos amigos, ante lo cual el niño traga saliva
y el hipo queda arreglado, y encima de todo la
madre o el padre nos felicitan por la idea, es
que tenemos un arte quitando el hipo señores.
Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.