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GPS, No Gracias 

A punto de terminarse un bocata de salchichón, cuando se encontraba en la parada de la Estación de Autobuses, a nuestro compañero le abrió la puerta un extranjero que no hablaba nada de español, antes de salir para colocar las dos maletas enormes que llevaba, el taxista masticó aceleradamente para engullir el ultimo trozo de bocadillo.

Una vez iniciada la marcha, el cliente le indica el destino del servicio: La Alhambra, sorprendiendo a nuestro compañero que se sentara en el asiento de atrás, justo a su espalda y que fuera agachado durante todo el trayecto, solamente de vez en cuando levantaba la cabeza y miraba a la calle como buscando algo.

Cuando se encontraban en la calle Pavaneras, el extranjero le grita al taxista: “Stop, Stop, Stop, No, No, No, Gomerez, Gomerez”, el susto que se llevo fue tremendo, ante el enfado que tenía el cliente opto por retirarse a un lado de inmediato. En ese momento, el turista se incorpora y saca entre sus manos un GPS y haciendo unos aspavientos tremendos le señalaba la pantalla al compañero, haciéndole ver que estaba tomando una ruta no correcta con la intención de engañarlo. 

El taxista reacciono de inmediato y sin mediar palabra tomo las calles necesarias para anular la ruta que llevaba y subir a la Alhambra por la Cuesta de Gomerez como así le solicitaban. 

Al llegar a la Puerta de las Granadas, el taxista se bajo del vehículo y con cara de pocos amigos, le demostró al turista que no era posible pasar, como así quedaba patente por las vallas que impedían el tráfico rodado. 

“Ahora que, yo no soy ningún ladrón”, el cliente comprendió que se había equivocado y que eso de llevar un GPS para controlar la ruta de un taxista tiene sus lagunas, como pueden ser obras, desvíos temporales o cualquier circunstancia. 

Menos mal que el extranjero fue humilde, pidiendo perdón reiteradamente en su idioma, agachando la cabeza en señal de arrepentimiento, finalmente fue llevado a la Alhambra por el sitio correcto, bajándose avergonzado del vehículo. 

Ya saben si se montan en un taxi, apaguen el GPS... 

Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.

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