Feng-Shui
Cuando una persona se monta en un taxi, es
consciente de que puede experimentar una
mezcolanza de sensaciones de diversa índole,
desde las manos curtidas, el sonido del motor,
el taxímetro generando ansiedad, el sentir
diario del taxista según lleve el día.
Cuando a un taxista se le monta una persona, es
consciente de que puede experimentar una
mezcolanza de sensaciones de diversa índole,
desde el color del pelo del cliente, el aroma de
su perfume, la dejadez de una corbata mal
entrelazada, la ansiedad por querer llegar a
tiempo.
La vida es diversa, en un mismo espacio se
entrecruzan destinos variados, lo que para unos
es asomarse para otros es no aparecer, una
ventana abierta a la esperanza puede parecer un
túnel oscuro según el ojo que mire, así como una
misma realidad no supone la certeza de igualdad
ante los hombres, solo la mente de cada uno pone
en su sitio las circunstancias, los lugares, los
atardeceres y soledades.
Nada hay absoluto, lo absolutamente cierto es
que todo es confusión para el que quiera
tenerla, alegría y paz para el que ansia dar
equilibrio a su alma, un derroche de colores
donde nadie es más que nadie, ni nada es lo que
unos suponen que es, sino que es lo que han
supuesto otros.
Aquí, en nuestro universo, nuestro vehículo, nos
emparejamos con la vida cara a cara, y como
expertos cirujanos abrimos la mente de nuestros
clientes con la sutil delicadeza de que debemos
de prestar un servicio, no solo de circular,
llevar y traer, sino de atrapar los sueños que
flotan dentro de nuestro espacio, si así lo
hacemos seremos campeones subconscientes en el
interior de cada ser humano que se nos suba.
A veces nos olvidamos que nuestro pequeño mundo
es enorme, que en él conviven realidades
diversas y confundidas, por eso debemos ser
intrépidos capitanes de la humildad y el respeto
y comprender a tiempo que no somos mejores ni
peores, ni listos ni tontos, somos todos iguales
en nuestra imperfección de ver una misma
cuestión de forma distinta.
Seamos viento suave que absorbe aguas calmas,
reine en nuestro corazón el Feng Shui.
Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.