CLASES DE HISTORIA
Esta anécdota me enorgullece escribirla
especialmente, ya que a través de ella quiero
romper una lanza a favor de la cultura de los
taxistas. Comienza mi relato en la calle
Martínez Campos, cuando un cliente de avanzada
edad solicito a un compañero que lo trasladase a
la Basílica de la Virgen de las Angustias.
Son muchos los clientes que sacan conversación a
los taxistas sobre cuestiones variadas, a veces
de forma interesada se esfuerzan en hablar de
sucesos que dominan para avasallar al taxista y
demostrar lo inteligentes y cultos que son. Así
paso aquel día, cuando esta persona inicio la
cuestión histórica de nuestra desgraciada Guerra
Civil, el taxista le dejo hacer su exposición,
crecido el cliente al comprobar que se trataba
de un joven conductor de no más de 25 años,
“este no sabe ni quien era La Pasionaria ni
Queipo de Llano”, se decía para sus adentros.
Cuando hizo el alegato final acerca de aquellos
hechos lamentables de nuestra historia, el
taxista comenzó a hacerle una exposición
detallada, con indicaciones exactas de fechas,
batallas, generales intervinientes, numero de
batallones y tanques, aviones alemanes e
italianos que intervinieron…………, en fin, una
vasta documentación culminada por una opinión
subjetiva, tan ajustada a la realidad y con tan
buen criterio, que suscito la felicitación por
parte del usuario.
Al llegar al destino, era tal la emoción e
interés del señor, que le solicito al taxista
mas información y opiniones de los hechos
tratados, solicitando que diera vueltas
alrededor de la Basílica para poder seguir
charlando. Nuestro compañero halagado, accedió a
alargar el servicio todo lo necesario hasta que
el cliente hubiera debatido con él lo que
quisiese.
El taxista perdió la cuenta de las veces que el
señor se santiguó al pasar delante de la Virgen
de las Angustias, finalizando el servicio cuando
le dieron un repaso a fondo a “la batalla del
Ebro”. El cliente se bajo del vehículo
impresionado no sin antes anotar el nombre del
conductor y su número de licencia.
Me comentan que es fácil verlo en la Parada de
Plaza Nueva, sentado en un banco, en espera de
que nuestro taxista acceda a ser el primero de
la parada y con presteza subirse al vehículo,
entablando con nuestro
taxista historiador conversación sobre el
momento histórico que le inquieta, encontrando
siempre las respuestas acertadas y el buen
análisis de nuestro compañero.
Esto nos demuestra que al montarte en un taxi,
puedes recibir clases de Historia, de
Antropología, de Arte, de Economía, de Política,
de Taxitologia…….., el taxista tiene la virtud
de ser un desconocido para el cliente y este le
puede hablar con si se conocieran de toda la
vida, fenómeno curioso señores.
Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.