La calle
fresca.
Dos de la madrugada, Parada de Puerta Real, hace
bastante frio, un hombre vestido de negro se
acerca a la parada, se tambalea, tiene
apariencia de ejecutivo enrabietado, el traje
abierto y descolocado, la corbata a punto de
deshacerse, tiene la mirada turbia, sin duda
viene de haber disfrutado todos los placeres que
ofrece el dios Baco.
Abre la puerta del taxi y se desparrama en el
asiento delantero, diciéndole al taxista:
“Lléveme a la calle Fresca, vamos que tengo
prisa por llegar”, el compañero se queda
pensando y le dice: “Mire no me suena nada esta
calle, no sé donde esta´”, el cliente se
incorpora en el asiento y con mala uva dice:
“Pues vaya taxista eres tú, tenían que quitarte
el taxi y dárselo a otro que se sepa las calles,
anda que te voy yo a decir donde está la calle,
es increíble, este tío no sabe ni donde vive”, a
continuación el beodo le dice al compañero que
tire Calle Reyes Católicos arriba, después le
dice que siga hasta Plaza Nueva, después de
estar allí pensando un rato le dice que
retroceda y que gire a la derecha a Gran Vía, a
media calle le dice que vuelvan otra vez a Plaza
Nueva.
El compañero, al ver la desorientación del
cliente le dice: “Seguro que sabe usted donde
está la calle”, el hombre agita los brazos
enfadado, se altera notablemente balbuceando
unas cuantas palabrotas que por respeto al
lector prefiero no incorporar, al cabo de un
rato se serena un poco y contesta dando voces:
“CALLESE HOMBRE, NO LO VOY A SABER, SI ESTOY
HARTO DE VENIR A MALAGA”. Sin comentarios.
Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.