INICIO | Quienes Somos Que Ofrecemos  |  Ubicación instalaciones |  Contactar  |  Enlaces de Interés | Callejero                    GRANADATAXI.COM

 
 
 
 
 




Anciana "Mareada"

Hace ya muchos años, cuando casi nadie disponía de vehículo propio, un compañero que esperaba clientela  en la parada del Clínico, fue requerido por dos hermanas para trasladar a su madre enferma a la localidad de Jete.

Después de convenir el precio del servicio, las hermanas fueron a recoger a su madre dentro del hospital. Al cabo de unos minutos, aparecieron agarrando del brazo a una señora toda vestida de negro y con la cabeza cubierta con un paño, parecía que la llevaban en volandas, o eso le pareció a nuestro compañero, que impasible observaba la escena mientras se despachaba un bocadillo de chorizo kilométrico. Las hermanas se acoplaron dentro del vehículo a cada lado y la madre la situaron en medio de ellas, cabeza atrás y con los ojos entreabiertos. Nuestro hombre estaba contento ese día, conduciendo con alegría mientras canturreaba canciones de Manolo Escobar, no sabemos la de veces que le robaron el carro por el camino...

Cuando se llevaba la mitad del trayecto hecho, el taxista observo como la anciana tenia la boca abierta y a cada curva se le caía la cabeza, ante lo cual las hijas la volvían a situar con presteza y le tapaban la cara con el paño. Aquello empezó a mosquear al conductor y les pregunto que si le pasaba algo  a la anciana, ante lo cual las hijas le comentaron que estaba hoy un poco mareada y que siempre se adormilaba en los trayectos en coche. A nuestro hombre no le convenció mucho estos argumentos pero le vino a la mente una canción de Farina y se puso a canturrearla más contento que un taxista con coche nuevo.

Al llegar al pueblo las hermanas empezaron a llorar como magdalenas, explicándole al taxista que estaban “emocionadas”, nuestro hombre pensó: “coño, que viaje más raro”. Al llegar a la plaza del Ayuntamiento había un centenar de personas esperando el taxi, unas lloraban, otras hacían aspavientos con las manos y lo mas tétrico fue cuando un abuelete se puso delante del vehículo y soltando las muletas hizo la señal de la cruz delante del taxista con ojos desencajados, nuestro amigo se pone nervioso y empieza a tragar saliva, ya no le venía ninguna canción a la cabeza y cuando mira para el asiento de atrás, observa como las hijas sacan a la madre como un saco inerte y una de ellas le dijo; “Usted perdone, gracias por haber hecho el traslado de mi madre muerta”. Un escalofrío irrumpió en el cuerpo de nuestro inocente compañero, el cual sin saberlo había amenizado con sus canciones un traslado fúnebre, que cosas tiene este oficio señores………

Escritor:
Antonio Jesús Centeno Gómez
Catedrático en Taxitología.

  

 
 


INICIO | Quienes Somos Que Ofrecemos  |  Ubicación instalaciones |  Contactar  |  Enlaces de Interés | Callejero


 


AGUAS de LANJARÓN, el agua de Sierra Nevada